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Obreros del conocimiento unidos por la formalización laboral

Por. Cristian Leonardo Mendoza Rodríguez

Profesor catedrático - Universidad de los Llanos



“La Universidad de los Llanos mantiene vínculos laborales mediante contratos a término f ijo y de prestación de servicios, dejando al 87 % de su personal fuera de la carrera profesoral.”





La Universidad de los Llanos es una institución que le rinde tributo a la precarización laboral de sus docentes y administrativos, al mantener vínculos laborales mediante contratos a término fijo y de prestación de servicios. Actualmente, laboran 114 profesores de planta, 148 ocasionales, y más de 600 catedráticos, lo que da como resultado que el 87% no se encuentra vinculado a la carrera profesoral. A lo anterior deben sumarse cerca de 500 administrativos contratados por prestación de servicios para desarrollar labores misionales y que suelen ser instrumentalizados durante las campañas politiqueras. En medio de este panorama, los docentes ocasionales son vinculados a 11 meses, es decir, duran un mes a merced del f lagelo del desempleo, sin escalafón ni reconocimiento pleno de los puntos salariales establecidos en el Decreto 1279 de 2002. Por su parte, los catedráticos se llevan la peor parte al tener que pagar su seguridad social mensual, sin horas de preparación de clases, la penosa labor de recoger f irmas por cada hora dictada para poder cobrar su sueldo y solo contar con un contrato por cuatro meses. Frente a esta situación, nuestro sindicato, conformado en su mayoría por profesores catedráticos, recibió con expectativa favorable la publicación del Decreto 0391 de 2025, que reglamenta los planes de formalización laboral en las Instituciones de Educación Superior Estatales u Oficiales, tanto para el personal docente como para el administrativo. Este decreto otorgó a las rectorías plazo hasta el 1º de abril de 2026 para presentar sus respectivos planes, estableciendo como meta el cumplimiento del 40 % al cierre de 2026 y del 80 % para 2027. Sin embargo, la expectativa se desvaneció al conocer las fuentes de financiación del proceso, que continúan sujetas a los límites de la Ley 30; los mismos que han mantenido en crisis a la educación superior pública. En otras palabras: se exige formalizar, pero sin asignar los recursos necesarios para la dignificación del trabajo docente y administrativo.






“Los docentes catedráticos deben pagar su seguridad social, preparar clases sin horas dedicadas y firmar cada hora dictada para cobrar su sueldo, con contratos de apenas cuatro meses.”







En seguida, la administración de la Unillanos respondió con una propuesta metodológica para construir, de manera “participativa”, el plan de formalización, e informó que los recursos disponibles provenían, fundamentalmente, de lo conquistado por profesores, estudiantes y trabajadores en las jornadas de movilización de 2018 contra el gobierno de Duque: $9.942 millones, más $2.758 millones del llamado Gobierno del Cambio, para un total de $12.700 millones. Lo que no se dijo es que ese monto global se sustenta en las mismas condiciones de sobreexplotación de docentes y administrativos, o, como diría Marx, en el incremento de la masa de plusvalía.


“El Decreto 0391 de 2025 obliga a formalizar, pero no garantiza los recursos necesarios para dignificar a los trabajadores.”


Así, para la rectoría, $5.450 millones deben destinarse a los trabajadores administrativos y $7.250 millones a los profesores. Sin embargo, no se contempla la posibilidad de vincular como provisionales a quienes hoy laboran por prestación de servicios, ni de escalafonar a los 148 docentes ocasionales o contratar a término fijo a los catedráticos. Nada de eso: todos los recursos se orientarán a financiar el actual proceso de convocatoria para 42 profesores de planta y 90 administrativos. De inmediato, no faltaron las fricciones entre trabajadores por ver quién se quedaba con una mayor participación. Sin embargo, no podemos olvidar que tanto administrativos como profesores somos proletarios: solo disponemos de nuestra fuerza de trabajo para sobrevivir, y por ello, rechazamos cualquier intento de división. Al contrario, debemos mantenernos unidos para hacerle frente a un Decreto sin financiación y a una propuesta de la rectoría que, en su afán de cumplir indicadores, no dignifica los trabajadores que ya se encuentran vinculado. En consecuencia, hacemos un llamado a todas las organizaciones sindicales y al estamento estudiantil a unirnos en la movilización y exigirle al Gobierno del Cambio, por medio de sus delegados ante el Consejo Superior Universitario, la asignación de los recursos necesarios para la verdadera dignificación de los obreros y obreras del conocimiento.

 
 
 

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